El drama de los docentes que necesitan varios trabajos para no ser pobres
Cada vez más educadores se ven en la obligación de manejar autos de pasajeros, cocinar por encargo o vender perfumes y ropa en la sala de maestros para subsistir.
El caso del docente Cristian Pereyra, asesinado mientras manejaba su auto para conseguir un ingreso extra como chofer de una aplicación, abrió varios debates en la sociedad. El tema de la inseguridad fue tapa de diarios y portales pero pocos abordan una realidad presente hoy en todas las escuelas del país, donde el salario docente ya no alcanza para vivir sin privaciones.
Son cada vez más las y los trabajadores de la educación que deben tomar segundos o terceros cargos docentes, algo que es posible sólo si la normativa local lo permite ya que hay provincias en las que, o resulta muy difícil tomar segundos cargos por la cantidad de docentes, o los propios estatutos no lo permiten.
Curiosamente, hay jurisdicciones como la Ciudad de Buenos Aires donde los profesores pueden trabajar hasta 72 horas cátedra, aunque con una particularidad: a partir de la 38va, el gobierno porteño sólo les paga el 35% del valor de la hora.
TODA CLASE DE TRABAJOS
Changas o segundos trabajos se extienden como el coronavirus durante la pandemia por todo el territorio nacional: choferes de aplicaciones, venta de cosmeticos y ropa por encargo, venta de prepizzas o alfajores, incluso emprendimientos de gastronomía para eventos, conforman el paisaje variopinto de las ocupaciones secundarias a las que apelan las y los docentes durante su tiempo libre o en las horas que antes usaban para la planificación pedagógica.
Cada vez son más las y los trabajadores de la educación que deben tomar segundos o terceros cargos docentes para llegar a fin de mes.
Lucia Vargas es profesora de nivel inicial en Paraná, Entre Ríos, y trabaja en la U.E.N.I N° 10 Pequitas. “Siempre procuré tener un ingreso extra además de la docencia. Tuve un emprendimiento de venta de lencería, al principio más por gusto y para poder ahorrar algo. Sin embargo, a partir de mediados de 2024 pasó a ser una necesidad. Además, comencé a trabajar con una amiga en un emprendimiento de comidas.Cocinamos y servimos empanadas, sandwiches y otros alimentos en diversos eventos. Son varias horas que me permiten generar un ingreso extra indispensable para sostenerme.
Lucia Vargas es profesora de nivel inicial en Paraná, Entre Ríos
Maria Soledad Alvarez es maestra en una escuela primaria del barrio porteño de Villa Devoto: “Desde el año pasado me cuesta llegar a fin de mes, entonces tengo un emprendimiento pequeño de venta de fragancias que imitan a los perfumes importados”, confiesa.
María Soledad comparte los gastos de la casa con su compañero. “Así y todo -explica- nos cuesta mucho porque además de mantener a nuestras hijas, tenemos que ayudar a nuestros padres que son cuatro jubilados que por supuesto no pueden ni siquiera comprar alimentos”.
BAJO LA LÍNEA DE POBREZA
Según el informe del Ministerio de Capital Humano de Nación de diciembre de 2025, tomando como referencia el salario del Maestro de Grado con 10 años de antigüedad, la mayoría de las provincias pagan salarios por debajo de la línea de pobreza.
Solo cinco de las 24 jurisdicciones están por encima de $1.308.713, monto que determina el INDEC para no caer en la pobreza. Se trata de Córdoba, Neuquén, Santa Cruz, Santiago del Estero y Tierra del Fuego.
Un dato no menor es que se trata de docentes que tienen diez años de antigüedad, por lo que la cantidad de maestras y maestros pobres es mayor entre quienes recién se inician.
Lucia es un claro ejemplo de los salarios por debajo de la línea de pobreza. “Actualmente, el sueldo de una docente con cinco años de antigüedad, como en mi caso, es de aproximadamente 699.000 pesos. De esa suma que percibo, alrededor de 300.000 los destino al alquiler y el resto se va entre los servicios y los gastos de movilidad. Además tengo que comprar los productos básicos como la comida y los productos de higiene, por ejemplo”.
Ana es maestra de primer grado en una escuela del Distrito Escolar 17 de CABA. Ella no llega a fin de mes con el sueldo que le paga el gobierno porteño. “Desde comienzos de 2025 vendo blanqueria, marroquinería y productos de bazar a través de las redes sociales. Este último mes agregué sahumerios”, relata a Educación Debate.
Imagen creada con IA
Carina Carrasco vive en Santa Rosa, La Pampa. Es profesora de Artes Visuales, trabaja en cinco escuelas y acumula el tope de 37 horas cátedra. Sin embargo tiene que trabajar vendiendo productos cosméticos por catálogo para llegar a fin de mes. “Soy sostén de familia, ayudo a mi mamá y a mi abuela que padece un problema de salud y requiere cuidados”, detalla.
El trabajo docente se ve afectado con el pluriempleo, Stella Maldonado ex secretaria general de CTERA planteaba la necesidad de que los docentes trabajen un cargo y el Estado le pague las horas necesarias fuera de la escuela para planificar corregir y evaluar.
Quienes deben buscar ingresos alternativos tienen menos tiempo para planificar, evaluar, corregir y descansar el cuerpo y la mente
Lucia, la docente de Entre Ríos, lo plantea claramente: “es muy difícil sostener la tarea docente en estas condiciones, ya que el pluriempleo impacta directamente en el tiempo, el descanso y la calidad de vida. Realmente en estas condiciones los y las docentes de la provincia en muchos casos estamos lejos de acceder a una vida en condiciones realmente dignas que nos permitan crecer y desarrollarnos plenamente”.
Maria Laura Rodriguez es Chaqueña y vive en Tierra del Fuego desde hace 22 años. Es profesora de danzas en dos escuelas de nivel medio de Ushuaia y dicta talleres de arte los días sábados. “Hace tiempo que no llego a fin de mes, por suerte pude comprar mi casa con el programa ProCrear y pago la cuota todos los meses”, cuenta. Para cubrir esos gastos, complementa su salario docente trabajando en Uber. “Ah, además vendo prepizzas que fabrico en mi casa”, alcanza a relatar con lo que le queda de fuerza.
Las historias de docentes que necesitan segundos y terceros trabajos se repiten en la mayoría de las escuelas del país. Las consecuencias son concretas: quienes deben buscar ingresos alternativos tienen menos tiempo para planificar, evaluar, corregir y descansar el cuerpo y la mente. Así, la salud de miles de trabajadoras y trabajadores se deteriora. Resulta difícil pensar que todo ello no afecte el aprendizaje de cientos de miles de estudiantes.
