Por qué Suecia y otros países europeos volvieron a creer en los libros de papel
"Los entornos sin pantallas ofrecen mejores condiciones para que los niños se concentren y aprendan a leer y escribir", aseguran desde el Ministerio de Educación sueco.
El proceso por el cual Suecia está regresando al papel y produciendo una migración desde el soporte digital hacia los libros en tanto objetos físicos no es tan reciente como se estuvo comentando, ni tampoco es privativo de Suecia. Si bien es cierto que el país nórdico fue uno de los pioneros en la digitalización de las aulas y su vuelta a la celulosa genera por ello más impacto en la opinión pública, las políticas en ese sentido forman parte de una mirada en conjunto que está llevando a países europeos a reconsiderar cómo se trabaja en las aulas en materia de incorporar conocimientos y adquirir nuevas capacidades.
Experiencias como las de Suecia se reproducen también, por caso, en Finlandia, Suiza o Francia, y se enmarcan en estudios que se vienen realizando no solo en esos países sino a nivel de la Comunidad Europea. La Plataforma Europea de Educación Escolar, que acaba de publicar una Guía de educación digital para apoyar a los centros escolares de toda Europa para trabajar contra la desinformación, el uso ético de la inteligencia artificial (IA), la enseñanza de la informática y los contenidos de educación digital, viene desarrollando diversos contenidos sobre la importancia de sostener los soportes en papel como una forma de garantizar el desarrollo cognitivo.
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Según el gobierno sueco, desde 2023 lleva invertidos casi 230 millones de dólares (2098 millones de coronas suecas) y asignó para el año en curso unos u$s60 millones (555 millones de coronas). "Los alumnos de Suecia necesitan más libros de texto, y el Gobierno se esfuerza por cumplir el principio de un libro de texto por alumno y por materia. Los libros físicos son importantes para el aprendizaje de los alumnos y para el trabajo de los docentes, pero muchas escuelas todavía carecen de libros de texto adecuados", afirmaron desde Educación.
"Los estudios científicos demuestran que los entornos sin pantallas ofrecen mejores condiciones para que los niños desarrollen relaciones, se concentren y aprendan a leer y escribir."
"Los estudios científicos demuestran que los entornos sin pantallas ofrecen mejores condiciones para que los niños desarrollen relaciones, se concentren y aprendan a leer y escribir. Por ello, es importante que los recursos digitales de aprendizaje solo se introduzcan en la enseñanza a una edad en la que fomenten, en lugar de dificultar, el aprendizaje de los alumnos. El uso de dichos recursos debe, por tanto, evaluarse con detenimiento", expuso el gobierno en una exposición publicada el año pasado.
Allí se anunciaba que la política educativa del Gobierno sueco "tiene como objetivo volver a lo esencial y restablecer un sistema escolar sólido basado en el conocimiento, donde los primeros años de escolaridad se centren en habilidades fundamentales como la lectura, la escritura y el cálculo". Y presentaba la previsión de que los nuevos planes de estudio para la escuela obligatoria y tipos de escuelas equivalentes entren en vigor a partir de 2028 por lo cual "es necesario contar con libros de texto y guías docentes adecuados para apoyar la enseñanza de los nuevos programas". Por ello, "el Gobierno ha invertido en un incremento de la subvención gubernamental para la compra de libros de texto y guías docentes por un monto de 500 millones de coronas" para 2028.
Anteriormente, aclara el gobierno nórdico, "el acceso de los alumnos a los libros de texto no estaba garantizado". Pero a partir de la aprobación del proyecto de ley oficial de "mejora del acceso a los materiales de enseñanza", se introdujeron "aclaraciones a la Ley de Educación que entraron en vigor el 1 de julio de 2024, entre las cuales se incluye garantizar que los alumnos tengan acceso a libros de texto y otros materiales de enseñanza y aprendizaje".
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El papel, continúa ese texto, es también "preferible para la lectura informativa de formato largo, que se vincula con una comprensión más profunda y una mejor retención de la información: los textos informativos extensos son esenciales para desarrollar la concentración, el vocabulario y la memoria". Las investigaciones, según la plataforma, "demuestran que la comprensión puede ser de 6 a 8 veces mayor cuando la lectura se realiza en papel en lugar de en dispositivos digitales".
"La lectura en papel puede complementarse con actividades de lectura digital adecuadas para la edad, cultivando el interés de los niños por la literatura y el amor por la lectura en general".
Los alfabetizadores europeos ven como factor fundamental que las escuelas y las bibliotecas escolares "sigan motivando a los alumnos a leer libros en papel y que reserven tiempo para ello en el plan de estudios". Tanto el formato impreso como el digital pueden considerarse beneficiosos, conceden, aunque de maneras distintas: "la lectura en papel puede complementarse con actividades de lectura digital adecuadas para la edad, cultivando el interés de los niños por la literatura y el amor por la lectura en general".
Las políticas suecas y las recomendaciones europeas van de la mano con una tendencia que también se ve reflejada en países de Europa y en nuestra región, que es el intento de erradicar los celulares en las aulas, lo que se asocia con otro problema que es la dispersión generada por la hiperconectividad y la compulsión por el uso de redes sociales. En esa dirección, varias provincias argentinas están implementando la prohibición de ingresar con dispositivios al ámbito educativo.
También reponen discusiones que en otros años estaban dirigidas a otros formatos, como el audiovisual. En los años 90, el polítologo italiano Giovanni Sartori publicó Homo Videns, un ensayo cuya tesis principal sostenía que el mero hecho de leer un texto es de por sí un acto intelectual que contribuye al desarrollo cognitivo, por ser la lectura un evento antinatural del ser humano que requiere de un proceso de abstracción cuyo resultado es un trabajo mental progresivo contrario al hecho de recibir información a través de formatos como el televisivo, que supone una pasividad que no produce ningún esfuerzo cerebral.
En un mundo que avanza hacia la digitalización extrema no solo de los contenidos, por ende de los conocimientos, sino de las relaciones comerciales, sociales y hasta afectivas, el contacto con el objeto material "libro" o por su intermedio, el papel, parece ir detrás de no perderse en la alienación que trae consigo la virtualización absoluta de la vida.
