Fecha: 19-03-2026

Daniel Filmus: "La Ley Nacional de Educación permitió avanzar en la democratización"

El exministro analiza en esta entrevista con Educación Debate los puntos centrales de la norma que cumple dos décadas; los debates y su alcance histórico.

Daniel Filmus:

La Ley Nacional de Educación, sancionada el 19 de marzo de 2006, cumple 20 años en el peor contexto posible. Aquella norma, fruto de debates y consensos amplios con eje en las escuelas, estableció que “la educación y el conocimiento son un bien público y un derecho personal y social, garantizados por el Estado”.

El aniversario número 20 llega bajo un gobierno que se ufana de destruir el Estado desde adentro y que promueve un concepto de “libertad educativa” que deja de lado la obligatoriedad escolar, impulsando una nueva ley que barre con la esencia de la  26.206.

A dos décadas de su sanción y ante la amenaza de su derogación por parte del gobierno de Javier Milei, el exministro de Educación que tuvo a cargo la implementación de aquella normativa en su primera etapa, Daniel Filmus, analiza en diálogo con Educación Debate los logros y desafíos pendientes, y los modelos de país detrás de cada plataforma. 

“La ley permitió avanzar en muchos aspectos, algunos de los cuales están vinculados a la democratización de la educación. Desde la recuperación de la democracia y fundamentalmente a partir de la ley la matrícula en la escuela media, con obligatoriedad de 12 años, creció egresando actualmente casi el 80% de los chicos. También se democratizó –y es muy importante para la igualdad de oportunidades- el nivel inicial. Se rediscutieron los contenidos a nivel nacional, se focalizó el trabajo en los sectores más necesitados. Sin embargo, quedan muchos desafíos pendientes. Entre ellos, poder tener la primaria de jornada completa para todos”, repasa el investigador del Conicet, profesor titular de Sociología en la UBA y exministro de Ciencia y Tecnología, además de extitular de la cartera educativa nacional.

Sobre la iniciativa del mileísmo en materia educativa, alerta: “La ley que proponen es todo lo contrario a la Ley Nacional de Educación. Quita la obligatoriedad de la escolaridad. Con un planteo de que sea obligatoria la educación pero no la escolaridad: podés no mandar a tus hijos a la escuela, que estudien en tu casa incluso con parámetros internacionales. Está claro que el gobierno anarco capitalista de Milei lo que plantea –porque su base doctrinaria es la de la Escuela Austriaca- es que el Estado no se tiene que ocupar de la educación. Que sea el mercado”.

"Nuestra propuesta tomó con un altísimo grado de consenso la idea de un país que tuviera desarrollo económico basado principalmente en la capacidad de agregar valor a su gente."

-¿Cuáles señala como los ejes y la esencia de la Ley Nacional de Educación que está cumpliendo 20 años? 
-Cada ley es un programa de gobierno a largo plazo. La 1420 tardó 100 años en cumplirse. La Ley Nacional de Educación lo que define es un modelo de país hacia el futuro. En el caso de la propuesta nuestra -que tenía que revertir una ley de los ’90, con un proyecto de país de características neoliberales- tomó con un altísimo grado de consenso y con un debate muy importante la idea de un país que tuviera desarrollo económico basado principalmente en la capacidad de agregar valor a su gente. Un país mucho más igualitario, profundamente democrático y que al mismo tiempo fuera federal y soberano. Cuando definís la ley, cada uno de los artículos tienen que reflejar este modelo que se está planteando.  

-¿Qué logros destaca y qué desafíos se mantienen pendientes en cuanto a su implementación plena? 
-La ley permitió avanzar en muchos aspectos, algunos vinculados a la democratización de la educación. Desde la recuperación de la democracia y fundamentalmente a partir de la ley la matricula en la escuela media, con obligatoriedad de 12 años, creció egresando actualmente casi el 80% de los chicos. También se democratizó –y es muy importante para la igualdad de oportunidades- el nivel inicial. Está universalizada la sala de 5, prácticamente la de 4 y avanzando sobre la de 3. Se rediscutieron los contenidos a nivel nacional, se focalizó el trabajo en los sectores más necesitados. Sin embargo, quedan muchos desafíos pendientes. Entre ellos, poder tener la primaria de jornada completa para todos, incorporar una segunda lengua obligatoria para todos, introducir nuevas tecnologías de la información y de la comunicación absolutamente para todos. Se avanzó muchísimo con Conectar Igualdad y otros programas, pero quedan pendientes muchos aspectos. Se recuperó la educación técnica, pero queda pendiente una vinculación mayor entre educación y trabajo. Y quedan pendientes un conjunto de aspectos vinculados a la carrera docente. La ley planteó temas que hacen a la calidad de la educación vinculados a la carrera, como la concentración de todas las horas de secundaria en una sola escuela, mejorar la educación superior no universitaria. Hay aspectos vinculados a la mejora de la calidad que están pendientes y algunos que la ley se propuso, como llegar al 6% del PBI de inversión educativa, se llegó en 2015 pero posteriormente el gobierno de (Mauricio) Macri en primer lugar y luego el gobierno de Milei lo tiraron abajo. 

-¿Cómo describiría el proceso que llevó a la sanción de la ley? 
-A diferencia de la Ley Federal de Educación, que había salido votada solamente por la fuerza oficial, o de lo que había sido en su momento el Congreso Pedagógico, nosotros colocamos el centro del debate en las escuelas. Más allá de la opinión pública y asambleas y reuniones y la opinión de más de 600 organismos, se suspendieron las actividades para hacer dos jornadas de discusión entre padres, alumnos y docentes. Esa fue una característica particular. Si uno mira el documento original y el final, el primero no tenía muchas de las cosas que el debate colocó como necesarias. Por ejemplo, nosotros discutimos el tema de aumentar la obligatoriedad hasta el final de la secundaria, fue un tema que surgió ahí. Pero además en las escuelas surgieron temas que ahora se quieren derogar, como que sea obligatorio en los contenidos curriculares la enseñanza sobre Malvinas, el Terrorismo de Estado, la tolerancia y la convivencia entre distintos. Se incorporaron un conjunto de modalidades que surgieron del debate: educación en contexto de encierro, educación intercultural bilingüe, educación rural adaptada a cada una de las regiones. Un conjunto de aspectos que se fueron incorporando a lo largo del debate. 

"Está claro que el gobierno anarco capitalista de Milei lo que plantea es que el Estado no se tiene que ocupar de la educación. Que sea el mercado."

-¿Hoy esa ley está en riesgo? Si bien no fue formalmente presentado en el Congreso, ¿qué lectura tiene sobre de ‘libertad educativa’ que promueve el mileísmo? 
-A pesar de que durante estos 20 años hubo discusiones, estuvieron más vinculadas a los aspectos de la ley que no se cumplían que a cuestionar la ley. Incluso en las primeras reuniones del Consejo Federal con este gobierno se decía “cómo hacemos para cumplir con la ley”. El proyecto que el Gobierno está manejando no solo reemplaza esta ley, que en el Senado fue votada prácticamente por unanimidad -únicamente no votaron los representantes de Tucumán que respondían a Bussi- y tuvo un amplísimo consenso que fue más allá de la fuerza oficial, con la idea de que una ley es posible de mejorar pero que las bases recogían la idea de vincular la educación a un proyecto nacional para un país más igualitario. Esta ley (que propone la actual gestión) es todo lo contrario a la Ley de Educación Nacional. Quita la obligatoriedad de la escolaridad. Un planteo de que sea obligatoria la educación pero no la escolaridad: podés no mandar a tus hijos a la escuela, que estudien en tu casa incluso con parámetros internacionales y que los chicos no tengan que ir a la escuela. Está claro que el gobierno anarco capitalista de Milei lo que plantea –porque su base doctrinaria es la de la Escuela Austriaca- es que el Estado no se tiene que ocupar de la educación. Que sea el mercado. La ley refleja eso. Que no se financie la escuela sino que se les dé vouchers a los padres para que puedan ellos mismos comprar la educación, sea pública o privada. Deja de ser un derecho para ser una mercancía. Son medidas muy duras, que van a destruir totalmente el sistema educativo argentino y es inconstitucional porque se mete en cuestiones que tienen que resolver las provincias, como por ejemplo las formas de contratación docente, planteando que sea la comunidad la que elija al director. Lo que se va a conseguir con esto es que empiece a haber discriminación ideológica, que hasta ahora es imposible porque llegan por concurso totalmente transparente. Si la comunidad es de una orientación va a elegir en función de eso: todo lo contrario de lo que dice teóricamente este gobierno, lo que va a tener es una educación que adoctrine. 

-¿Por qué considera que van directamente por una nueva ley en lugar de modificar la actual? 
-Porque la esencia de la ley anterior es que son el Estado nacional, junto con los estados provinciales y la comunidad, los que tienen la responsabilidad educativa. El Estado para garantizar los derechos que marca la Constitución es el que tiene la responsabilidad de que eso ocurra. Acá uno de los primeros artículos –nunca ocurrió algo así en la Argentina- dice que el Estado es subsidiario. Es decir, solo se ocupa el Estado si la familia no puede resolver el tema. Ya en el comienzo marca una diferencia. 

-Entre los argumentos para cuestionar la ley actual están los resultados de pruebas las estandarizadas que dan cuenta de déficits de aprendizaje tanto en primaria como en secundaria, ¿qué mirada tiene sobre eso?
-Esos resultados son parte de textos de la ley que proponen las pruebas estandarizadas para tener un panorama nacional y poder colaborar y apoyar donde más se necesita. Las pruebas estandarizadas comenzaron con la Ley Federal de Educación. Cuando se siguen esas pruebas se ve que no mejoró sustantivamente pero tampoco empeoró. Pero ahora se educa a cinco veces más chicos en la universidad, tres veces más en la secundaria y tres veces más en jardín. Esos chicos que hoy tenemos que educar están en situación de pobreza y precariedad que antes no existía. Cuando tomás los 40 años de democracia, la matrícula universitaria creció 500%, la secundaria 250%. ¿Cuánto creció la economía durante estos 40 años? El PBI per cápita prácticamente no creció. Hubo una explosión de matriculación y de inclusión en las escuelas que no fue acompañada por una modificación de la economía. La pregunta es cuánto creció la pobreza. Hace 40 años era 10 veces menos de lo que es ahora. Cuando se mira el salario docente, está cerca de la mitad de lo que era. Esta expansión educativa se dio en condiciones muy precarias en lo económico, con un aumento exponencial de la pobreza y con un deterioro de condiciones de los docentes. No me cabe duda que el eje central tiene que ser la calidad de la educación y que los chicos accedan a los saberes, pero cuando el chico tiene que ir a la escuela a comer, a atender problemas de violencia, cuando se abandona la centralidad de lo pedagógico para dedicarse a otro tipo de demandas sociales porque el chico no tiene otro lugar donde poder expresarlas, es muy complejo. La calidad de la educación no es solamente un tema educativo. Hay que verlo en su conjunto.

"En estas condiciones es muy difícil que tengamos los docentes necesarios para mejorar la educación."

- ¿Qué tipo de medidas o propuestas cree que deberían tomarse para mejorar esos aspectos? 
-Sin los recursos necesarios es imposible. Por eso se puso el 6%. También, al contrario de este gobierno que piensa que te podés educar por las redes y de forma virtual, todos los países con educación de calidad cuidan y valoran las condiciones de trabajo de los docentes. El eje central de la calidad de la educación sin lugar a dudas es el docente. Y en eso, con políticas pendulares, tuvimos años donde se mejoró y luego empeoró, después la pandemia tiró todo abajo. En estas condiciones es muy difícil que tengamos los docentes necesarios para mejorar la educación. ¿Cuál es la principal medida? Ver cómo mejoramos a través de la normativa sobre la inserción docente y colocar a los mejores docentes en las aulas donde están los chicos con condiciones más precarias y en los primeros grados, donde el tema de la lectoescritura y los cálculos básicos son el eje central. La baja de natalidad es una oportunidad que se puede aprovechar o no. Una oportunidad para fortalecer el trabajo de los docentes en las escuelas o para practicar más ajuste. 

-¿Está en riesgo la escuela pública tal como la conocemos? 
-Sí, estamos en un riesgo enorme. Todas las medidas del Gobierno van en esa dirección. Y lo ha dicho una y otra vez el Presidente, está en las bases de la mirada que tiene la Escuela Económica Austriaca respecto a la educación: el Estado no tiene que dedicarse a la educación. La misma existencia de educación pública legitima la presencia del Estado y ellos quieren destruir el Estado. Lo dicen. Me parece que hay una tradición en Argentina y muchos sectores políticos diversos que hoy tienen que –junto con el mundo académico y las universidades- defender la educación.