La Universidad de Buenos Aires otorgó el título de Doctor Honoris Causa al escritor, músico, compositor, conductor radial, actor y pensador argentino Alejandro Dolina, en un acto celebrado este viernes en el Auditorio de la Facultad de Ciencias Sociales.
La máxima distinción honorífica de la universidad fue impulsada por el vicedecano Diego de Charras, junto con la directora de la carrera de Ciencias de la Comunicación Social, Larisa Kejval, y el director de la carrera de Ciencia Política, Miguel De Luca, y aprobado por el Consejo Superior de la Facultad de Ciencias Sociales.
“Las alegrías después de cierta edad vienen acompañadas por una deliciosa melancolía y por una noble tristeza. No porque uno sienta los achaques, sino porque uno comprende mejor la naturaleza humana, siendo ésta trágica” Alejandro Dolina
En los considerandos de la resolución del Consejo Superior, se destaca que Dolina “realizó estudios en Letras, Historia y Música; publicó obras como Crónicas del Ángel Gris y Notas al pie; y recibió distinciones que incluyen el Premio Martín Fierro de Oro 2022, el Premio Konex Diploma al Mérito (1991), cuatro Premios Argentores, el Premio Lector de la Feria del Libro (2013), la declaración como Ciudadano Ilustre de la Ciudad de Buenos Aires (2001) y Visitante Ilustre de Montevideo (2003)”.
También se menciona el Paseo del Ángel Gris inaugurado en Caseros en 2014 y su trayectoria en programas radiales como La venganza será terrible y El ombligo del mundo.
“Este diploma es la máxima distinción de nuestra universidad y busca reconocer el conocimiento que no necesariamente se gesta en las aulas pero que es tanto más importante porque en esta casa de estudios nos dedicamos a estudiar la cultura popular”, afirmó De Charras durante el acto al que asistieron más de 700 personas para presenciar la entrega del diploma y la medalla de manos del rector de la UBA, Ricardo Gelpi.
De Charras agregó que la presencia de Dolina atraviesa la formación de los estudiantes a lo largo de la historia de la facultad, nacida en 1988 y Larisa Kejval destacó que el nombre del protagonista de la jornada “se transformó en adjetivo y verbo”.
“Es el triunfo de la prosa. La demostración de que la ficción puede cruzar la frontera de la página e intervenir sobre la realidad”, sostuvo la directora de la carrera de Ciencias de la Comunicación, quien además la agradeció a Dolina “por haber construido durante décadas un lugar al que millones de personas pudieron entrar, donde todavía cabe la imaginación, el humor, la música, la literatura, el amor, la melancolía y, por supuesto, las palabras”.
“Es el triunfo de la prosa. La demostración de que la ficción puede cruzar la frontera de la página e intervenir sobre la realidad” Larisa Kejval
Tras recibir la distinción, Dolina reflexionó: “Las alegrías después de cierta edad vienen acompañadas por una deliciosa melancolía y por una noble tristeza. No porque uno sienta los achaques, sino porque uno comprende mejor la naturaleza humana, siendo ésta trágica”.
“Estamos aquí en una universidad pública, porque aquí es donde se recibe pero también donde se da, y donde se produce a veces durante un ratito un momento de comunión siendo que nuestra vida en general es solitaria”, pronunció el escritor.
Después de indicar que se sentía “un poco farsante, un poco impostor” por no provenir del mundo académico y pidió: “Le voy a rogar que nadie me diga que yo provengo de la universidad de la calle. No es un foro muy adecuado para formarse. Las cosas que se aprenden en la esquina no siempre son académicamente interesantes”.
Para completar la idea, el poeta sostuvo que quien quiera estudiar debe preferir la universidad al “boliche de la esquina”, y consideró que “los gobiernos deberían priorizar la inauguración de universidades y colegios antes que las de parrilladas”.
"Hay conocimientos que no necesariamente se gesta en las aulas pero que es tanto más importante porque en esta casa de estudios nos dedicamos a estudiar la cultura popular” Diego De Charras
El acto incluyó un conversatorio con el escritor y psicólogo Gabriel Rolón.
La distinción se suma a la tradición de la UBA de reconocer trayectorias que contribuyen al pensamiento y la cultura, en este caso con especial énfasis en el valor de la universidad pública como espacio de intercambio y formación.