Casi dos tercios de los uruguayos apoyan que la educación sexual integral sea obligatoria en los centros educativos a partir de la escuela primaria, según una encuesta divulgada este miércoles por el diario El Observador.
Los datos surgen del relevamiento encarado por ese medio, la Unidad de Métodos y Acceso a Datos (UMAD) y el docente de estadÃstica Juan Pablo Ferreira (también de la Universidad de la República), que incluyeron la consulta sobre la educación sexual en su última encuesta sobre interrupción voluntaria del embarazo.
En ella se refleja que el 48,9% respondió "Definitivamente sÃ" a la pregunta "¿Considera que la educación sexual integral debe ser obligatoria en los centros educativos a partir de la escuela primaria?", lo que sumado al 17,8% que respondió "Probablemente sÃ" alcanza el 66,7%. Un 5,7% respondió "no estoy seguro"; 6,1% "probablemente no" y el 21,6% consideró que "Definitivamente no".
Según cita el diario, “con mayores o peores aciertos, Uruguay es un paÃs que en la región siempre estuvo a la vanguardia del tema. Incluso hoy dÃa, donde todavÃa la implementación transversal hace un poco de agua, se destaca entre sus pares de América Latina, pero está muy lejos de PaÃses Bajos o los escandinavos”, asume Valeria Ramos, quien en marzo retoma al cargo de oficial de la oficina del Fondo de Población de Naciones Unidas para Uruguay.
"La ley de Educación de 2008 le dio un carácter normativo jerárquico cuando estableció que la educación sexual es uno de los ejes transversales durante toda la enseñanza obligatoria. Eso no lo modificó ningún gobierno. Pero aquella postura fue resistida por grupos conservadores, como las cartas enviadas por el colectivo Con Mis Hijos No te Metas, y otros vinculados a algunas posturas religiosas", dice El Observador.
Justamente, la información refiere que la misma pregunta orientada según el nivel de religiosidad, arrojó datos muy diferenciados: cuando el nivel es "muy religioso", las respuestas positivas suman el 31,5% contra el 63% de negativas y un 5,5% de indecisión.
El Ãndice comienza a subir en forma proporcionalmente inversa al nivel de religiosidad: "Bastante religioso", sube a 52,1% (negativo 37,9%); "poco religioso", sube a 73,9% (negativo 22%) y "nada religioso", llega a un contundente 79,6% (con 15,6% negativos).
Otra voz citada en el artÃculo es la de Patricia PÃriz, actual responsable del área de Educación Sexual Integral de la Administración Nacional de Educación Pública (ANEP), quien recuerda que “en Uruguay muchos colegios católicos fueron los primeros en integrar la enseñanza de sexualidad, sobre todo desde una óptica más biologicista”.
Esta funcionaria, junto con Ramos, coicide en que si bien en los últimos tiempos la educación sexual no se borró de un plumazo, “hubo un retroceso” en la temática. En Primaria no hubo demasiadas modificaciones, pero sà hubo una reducción en la formación en servicio (para que se actualicen los docentes que no habÃan tenido esos contenidos cuando estudiaron).
“El mayor retroceso”, dice Ramos en El Observador, fue en formación docente. "Uruguay era el único paÃs de América Latina que tenÃa un seminario de 30 horas en que todos los futuros docentes, desde Inicial hasta el término del bachillerato aprendÃan sobre la temática. Eso se eliminó. Quedó como un taller reducido para algunos y se habló de eje transversal que no se concretaba en los programas".