Fecha: 19-02-2026

Casi dos tercios de los uruguayos apoyan la educación sexual integral

Lo revela una encuesta publicada recientemente. El índice se mantiene elevado incluso en los colegios con alto nivel de religiosidad.

Casi dos tercios de los uruguayos apoyan la educación sexual integral

Casi dos tercios de los uruguayos apoyan que la educación sexual integral sea obligatoria en los centros educativos a partir de la escuela primaria, según una encuesta divulgada este miércoles por el diario El Observador.

Los datos surgen del relevamiento encarado por ese medio, la Unidad de Métodos y Acceso a Datos (UMAD) y el docente de estadística Juan Pablo Ferreira (también de la Universidad de la República), que incluyeron la consulta sobre la educación sexual en su última encuesta sobre interrupción voluntaria del embarazo.

En ella se refleja que el 48,9% respondió "Definitivamente sí" a la pregunta "¿Considera que la educación sexual integral debe ser obligatoria en los centros educativos a partir de la escuela primaria?", lo que sumado al 17,8% que respondió "Probablemente sí" alcanza el 66,7%. Un 5,7% respondió "no estoy seguro"; 6,1% "probablemente no" y el 21,6% consideró que "Definitivamente no".

Según cita el diario, “con mayores o peores aciertos, Uruguay es un país que en la región siempre estuvo a la vanguardia del tema. Incluso hoy día, donde todavía la implementación transversal hace un poco de agua, se destaca entre sus pares de América Latina, pero está muy lejos de Países Bajos o los escandinavos”, asume Valeria Ramos, quien en marzo retoma al cargo de oficial de la oficina del Fondo de Población de Naciones Unidas para Uruguay.

"La ley de Educación de 2008 le dio un carácter normativo jerárquico cuando estableció que la educación sexual es uno de los ejes transversales durante toda la enseñanza obligatoria. Eso no lo modificó ningún gobierno. Pero aquella postura fue resistida por grupos conservadores, como las cartas enviadas por el colectivo Con Mis Hijos No te Metas, y otros vinculados a algunas posturas religiosas", dice El Observador.

Justamente, la información refiere que la misma pregunta orientada según el nivel de religiosidad, arrojó datos muy diferenciados: cuando el nivel es "muy religioso", las respuestas positivas suman el 31,5% contra el 63% de negativas y un 5,5% de indecisión.

El índice comienza a subir en forma proporcionalmente inversa al nivel de religiosidad: "Bastante religioso", sube a 52,1% (negativo 37,9%); "poco religioso", sube a 73,9% (negativo 22%) y "nada religioso", llega a un contundente 79,6% (con 15,6% negativos).

Otra voz citada en el artículo es la de Patricia Píriz, actual responsable del área de Educación Sexual Integral de la Administración Nacional de Educación Pública (ANEP), quien recuerda que “en Uruguay muchos colegios católicos fueron los primeros en integrar la enseñanza de sexualidad, sobre todo desde una óptica más biologicista”.

Esta funcionaria, junto con Ramos, coicide en que si bien en los últimos tiempos la educación sexual no se borró de un plumazo, “hubo un retroceso” en la temática. En Primaria no hubo demasiadas modificaciones, pero sí hubo una reducción en la formación en servicio (para que se actualicen los docentes que no habían tenido esos contenidos cuando estudiaron).

“El mayor retroceso”, dice Ramos en El Observador, fue en formación docente. "Uruguay era el único país de América Latina que tenía un seminario de 30 horas en que todos los futuros docentes, desde Inicial hasta el término del bachillerato aprendían sobre la temática. Eso se eliminó. Quedó como un taller reducido para algunos y se habló de eje transversal que no se concretaba en los programas".