En una entrevista reciente, el exministro de Educación de la Nación Daniel Filmus se refirió al sistema de premios y castigos que rige en la carrera docente.
“Se premia al mejor maestro saliendo del aula, ascendiendo a un cargo de conducción y así vaciamos las aulas de aquellos que mejor enseñan”, aseguró Filmus durante la charla con el periodista Pablo Caruso en el canal del Centro Cultural de la Cooperación (CCC).
“Si a esto le sumamos que muy pocos jóvenes eligen la carrera docente, es un combo que atenta contra la Escuela Pública”, lamentó el exfuncionario.
En el caso de la escuela primaria, las y los docentes llegan a las aulas a través de suplencias y más tarde, con el paso del tiempo y mediante un sistema de puntaje, acceden a la titularidad. Finalmente ascienden a través de un escalafón a cargos directivos.
El premio de la carrera, el “ascenso” en términos militares y, por qué no futboleros, es salir del aula, tal como lo explicó Filmus en la entrevista. Así, “si sos bueno, te vas del aula”, resumió.
La fuga de maestras y maestros no solo se produce por la vía del ascenso. Son miles los que migran a otras áreas del sistema educativo. El nivel Medio recibe docentes para trabajar como preceptores, que si bien cobran un poco menos pero el trabajo, desarrollan una tarea más liviana que la que implica estar a cargo de un grado en Primaria.
También están quienes deciden dar las materias básicas en los primeros años del secundario. Allí la tarea es pedagógica y no están a cargo del curso. Es decir, entre el preceptor y el profesor, dos personas, cumplen el mismo rol que un maestro de grado.
La sobreexplotación de maestras y maestros es la principal causa de esta migración.
"Es un dato de la realidad que muy pocos desean permanecer en el aula y que la mayoría busca el ascenso, el escape o la migración"
El rol docente en Primaria implica planificar de acuerdo al diseño curricular y a las particularidades del grupo de estudiantes, preparar los materiales, dar clases, evaluar y corregir.
Todo esto, con lo heterogéneo que resultan hoy los grupos de estudiantes que necesitan adecuaciones curriculares y grupos diversos que avanzan a distinto ritmo.
A todo el trabajo pedagógico se suma la carga administrativa: hacer el registro, tanto digitalmente como en papel, asentar las notas y las ausencias en ambos soportes, lo que implica que cada tarea se realiza por duplicado.
¿Estará al tanto el Ministerio de esta sobrecarga administrativa y la duplicación de las mismas? ¿Se puede culpar a las y los docentes de “querer escaparse del aula” en el marco de esta realidad?
Algunos eligen el magisterio como punto de partida en su carrera docente y se siguen formando para trabajar en otros niveles del sistema educativo, incluso para dar clase en las universidades.
"Quienes sostienen que se perdió la vocación docente culpan a maestros y maestras sin ver las pésimas condiciones de trabajo, la sobrecarga laboral y los salarios de pobreza"
No se trata de cuestionar los deseos ni las metas que se proponga cada docente. Es un dato de la realidad que muy pocos desean permanecer en el aula y que la mayoría busca el ascenso, el escape o la migración.
A este fenómeno histórico se le agrega un nuevo condimento, la falta de docentes en muchas provincias y sobre todo en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires donde cientos de grados no se cubren por la falta de maestros.
El interrogante que surge es si hay políticas de gobierno para sumar estudiantes a la carrera docente. La respuesta está a la vista: a la falta de promoción también se suman los salarios bajos a niveles históricos.
En 22 de las 24 provincias el salario docente está por debajo de la línea de pobreza. La inversión nacional y provincial es exactamente la mitad que en 2015 y la inversión de 3,1% del PBI se ubica en el nivel más bajo desde 2004.
Quienes sostienen que se perdió la vocación docente culpan a maestros y maestras sin ver las pésimas condiciones de trabajo, la sobrecarga laboral y los salarios de pobreza.
Siempre es más fácil atacar al más débil que ver el problema en su totalidad.
Para mejorar la escuela primaria resulta indispensable aliviar las tareas administrativas creando el cargo de preceptor por escuela, aumentar los salarios de los maestros y, sobre todo, volver a financiar la Escuela Pública.
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