Secundaria obligatoria: cómo está Argentina en la región y qué propone Milei

La mayoría de los países de América Latina sancionaron reformas para ir en esa dirección. En la Argentina supone un piso que garantiza el camino hacia la formación universitaria.

Secundaria obligatoria: cómo está Argentina en la región y qué propone Milei

La Ley de Educación Nacional (Nº 26.206) sancionada en 2006 estableció la obligatoriedad para el nivel secundario en la Argentina, algo que hasta entonces regía solo para el nivel primario. En la región latinoamericana, el mismo cambio se dio prácticamente en simultáneo entre medidados de la primera y segunda década de los años 2000 y hoy, la mayoría de las naciones lo sostienen. La consolidación de la obligatoriedad educativa en la región se plasmó a través de diversas reformas, en sintonía con lo expuesto en la Conferencia Regional de Educación Superior de Cartagena de Indias (2008).

Un informe sobre Terminalidad Secundaria en Argentina, difundido recientemente por Argentinos por la Educación, da cuenta de cómo se encara esta cuestión también en otros países. Por ejemplo, en Brasil, la Ley N° 9.394 de 1996 reguló la enseñanza fundamental y la Ley N° 12.796 de 2013 la amplió a la enseñanza media. En Chile la dictaminó para la educación básica y la media mediante la Ley N° 19.876 en 2003.

En México, la Ley General de Educación de 1993 abarcó el primer ciclo de secundaria y el Decreto DOF de 2012 la extendió a la Educación Media Superior. En Uruguay, tras la Ley N° 14101 de 1973 para el primer tramo (secundaria básica), la Ley N° 18.437 de 2008 fijó 14 años de educación obligatoria al incluir la media superior. En Paraguay, la Ley N° 1.264 de 1998 cubrió la educación escolar básica y la Ley N° 4.088 de 2010 sumó la educación media.

En Ecuador, la Ley Orgánica de Educación Intercultural de 2011 estableció la obligatoriedad desde el nivel inicial hasta finalizar el bachillerato. "Colombia constituye la excepción", aclara el informe: su básica secundaria integra la educación básica obligatoria de nueve años, mientras que la media no es obligatoria. Finalmente, en Perú se dictaminó la obligatoriedad de todo el secundario mediante la Ley General de Educación (N° 28.044) de 2003, estructurado como un bloque continuo de cinco años previos a la educación superior.

La sanción de 2006 dispuso así un piso educativo en sintonía con el artículo 7 de la Ley de Educación Superior (24.521), que ordena el cumplimiento del nivel secundario para el ingreso a la Universidad. Algo que el exrector de la Universidad de General Sarmiento, Eduardo Rinesi, describió hace unos años como un recorrido que “irá dejando progresivamente una mayor cantidad de jóvenes en condiciones de imaginar que la Universidad es un destino posible”. El artículo incluye la cláusula de idoneidad a partir de los 25 años, de lo que se hablará más adelante.

A 20 años de aquel cambio y cuando diversos sectores discuten sobre la pertinencia de reformar o incluso reemplazar la ley vigente, el proyecto de "libertad educativa" del gobierno de Javier Milei introduce una modalidad que puede atentar contra la finalización del nivel secundario. La opción de realizar estudios en el hogar, a distancia, con tutores y docentes que sigan un supuesto programa homologado, no solo aumenta la brecha en el acceso a mejores y peores condiciones, sino también reduce controles y presiones para mantenerse en carrera.

El proyecto no elimina la obligatoriedad, pero promueve la educación fuera del aula. Es decir, aleja a los estudiantes del espacio común, parte sustancial de la experiencia formativa. El modo virtual, además, es contradictorio con la crítica que los propios impulsores hacen del sistema que se impuso durante la pandemia por razones de fuerza mayor, al que llamaron "cuarentena cavernícola".

Con algún tiempo de receso por cuestiones de salud de su presidente, la Comisión de Educación de la Cámara de Diputados de la Nación volvió a reunirse en los primeros días de julio. La sesión estuvo mayormente atravesada por las discusiones en torno a la Ley de Financiamiento Universitario y el tema de la "libertad educativa" no se tocó. Fuentes consultadas por Educación Debate señalan que, tras varios reveses legislativos y políticos, el gobierno dejará el intento de avanzar con el proyecto para otro momento más favorable. Aunque nunca se sabe.

Un dato relacionado con el proyecto mileista, es que uno de sus artículos elimina la cláusula de idoneidad establecida en el artículo 7 de la ley 24.521. Tal como está redactado y actualmente vigente, el artículo admite el ingreso a la universidad pública a mayores de 25 años que, sin haber concluido el secundario, puedan demostrar “aptitudes y conocimientos suficientes” para cursar.

Se trata de un elemento democratizante que contempla la posibilidad de que aquellas personas que por alguna razón no pudieron completar formalmente los estudios, pero siguieron incorporando conocimientos de manera autónoma al punto de estar en condiciones intelectuales para atravesar una carrera universitaria, puedan hacerlo.

Otra vez, la "libertad" pregonada no se condice con esa eliminación, que fue también intentada en en el borrador original de la Ley Bases, que no logró pasar el filtro de las modificaciones legislativas, como se contó oportunamente en este sitio.

Secundaria en América Latina

El informe de Terminalidad secundaria, elaborado por Sandra Ziegler (FLACSO), Martín Nistal (Argentinos por la Educación), Lucía Vallejo (Argentinos por la Educación) detalla los diversos rangos en que se distribuye la obligatoriedad del nivel secundario en la región. "En América Latina, la estructura de la educación secundaria presenta variaciones, organizándose mayormente en dos ciclos con rangos etarios específicos", puntualiza.

En Argentina, el nivel abarca desde los 12 o 13 hasta los 17 años, con un ciclo básico (hasta los 14) y un ciclo orientado diversificado (15 a 17). En Uruguay se compone de una media básica obligatoria (12 a 14 años) y una media superior (15 a 17). Ecuador estructura su secundaria en la básica superior (12 a 14) y el Bachillerato General Unificado (BGU), de tres años, para jóvenes de 15 a 17. En Paraguay, el tramo inferior corresponde al tercer ciclo de la educación escolar básica (12 a 14 años), que habilita el ingreso a la educación media (15 a 17), con modalidades científicas, técnicas y de formación profesional.

En México se divide en tres años de secundaria básica (12 a 14) y tres de Educación Media Superior (15 a 17). En Brasil, la etapa inferior se integra en los últimos años de la "enseñanza fundamental" (hasta los 14), mientras que la "enseñanza media" atiende a los de 15 a 17

Colombia organiza su básica secundaria en los grados 6° a 9° (11 a 14 años) y la media en los grados 10° y 11° (15 a 17), con modalidad académica o técnica y otorgamiento del título de bachiller. Chile define su educación media de los 14 a los 17 años, en cuatro años: dos de formación general y dos de formación diferenciada (humanístico-científica, técnico-profesional o artística). Perú organiza su secundaria como un único nivel continuo de cinco años (12 a 16 años).